Pequeña, infantil, caprichosa, egoísta, pasional, iracunda, posesiva, errática, hipersensible, frívola, cruel, hipócrita, ingenua, manipulable, cizañera, extorsionadora, chantajista, pudorosa, decorosa, lujuriosa, insolente, desvergonzada, insegura, tozuda, engreída, orgullosa, egocéntrica, perezosa, catastrofista, intranquila, reflexiva, bohemia, proletaria, burguesa, abstemia, adicta, espiritual, atea, nihilista, anarquista, dadaísta, darwinista, kafkiana, vegetariana, antropófaga, extranjera, decadente, bizarra, ilegible, transparente, paranoica, romántica, lánguida, cursiva, violeta, irracional. Clarice.

viernes, 8 de octubre de 2010

Lo peor de los corazones rotos es que te sientes como Prometeo, ese titán bondadoso que se permitió la estupidez de creer en el ser humano. Cuando piensas que la herida se está curando, viene otro ave rapaz a picotear tus entrañas, a devorar todo lo que te sostiene, y tú te quedas ahí, atrapado por tu propia obstinación de amar a la humanidad, preguntándote cuál será el siguiente golpe, y cuál el último, el que te derrote definitivamente. Pero antes de que llegue ese golpe tu herida cicatriza, tus tripas vuelven en sí como si nunca hubiesen sido despedazadas. Y piensas que las cosas irán mejor. Pero no es que las aves se hayan vuelto mansas, Prometeo, es que tus entrañas se han endurecido.

Carpe diem.

Me he dado cuenta de que me queda muy poco tiempo y debo decidir de qué bando estoy, de los que sueñan su vida o de los que la viven.

lunes, 28 de junio de 2010

Superbia.

El hecho de que tu cerebro esté aun metro noventa y tres del suelo no significa que estés por encima de quien te rodea.

Porque darás de frente con multitud de cerebros que estén a tu altura, o con otros que se eleven más que el tuyo, y por consiguiente, tengan el privilegio de aplastar el tuyo como un fláccido higo.

O lo que es peor, podrías encontrar un seso que estuviera a una altura tan estratégicamente inferior, que acertase a darte un sonoro cabezazo en el corazón.

Desidia.

Podían pasarse horas, tardes enteras, encolados cada uno en su sillón, consagrando su atención a aquella pantalla descerebrante. En resumen, su ritual vegetativo consistía en mirar con desdén las imágenes que se les ofrecían, sin ningún interés por vivir nada más que por ver como otros vivían, sentían, pensaban, hasta que les secasen los ojos o se quedasen dormidos. Yo, mientras tanto, me encerraba en mi frívolo infierno virtual, sin dejar de preguntarme cómo un mundo tan complejo podía estar creando individuos tan simples.

domingo, 30 de mayo de 2010

Las notas tristes.

Terrible el destino de las notas. Ya pueden ser profundamente graves, imposiblemente agudas, breves o eternas, su voz no tiene sentido si no se lazan en una partitura, no encuentran la prolongación de su vida si no es en la voz de otras notas. Incluso los silencios tienen su propia música.

Pero las más curiosas son esas corcheas que teniendo dos cabecitas unen sus brazos, como el rabo de una cereza. Es más que un legato lo que une a esas dos notas, es una asimilación tan profunda que les hace tanto o más fuertes que una negra. A veces se juntan tres, cuatro, no hablemos de las que están unas encima de otras, formando una orgía armónica. Ahora hay de todo.

Luego quién no siente lástima por esas corcheas solas, que parecen mutiladas, que suenan, pero tan tímidamente que apenas se oyen, su voz se pierde en un pestañeo, en un despiste del público espectante a otras notas más bellas.

Terrible el destino de las notas, pero más el de esas corcheas, esas almas desequilibradas que caminan agazapadas por el pentagrama. Nunca conocerán la paz que encontrarían en la soledad, porque están consagradas a ser un engranaje más de la absurda máquina melódica, a convivir con otras notas como alguna negra, una blanca, redonda si hay suerte, en definitiva, alguien más feroz que amortigüe su caída, pero que nunca, nunca accede a darle ese brazo que precisa en los momentos en los que la risa es un acorde disonante y disminuido, y el llanto discurre en una escala menor.

martes, 25 de mayo de 2010

Gato, te tomo la palabra...


Aquí está mi auténtica sonrisa.
Ahora quiero tu verso más disparatado.

Att.
Clarice

jueves, 6 de mayo de 2010

Bemol tras bemol, mi vida pierde semitonos.

Pronto serás una partitura intocable.