-Captatio benevolentiae-
No soy poeta, soy narradora y después soy humana. Hasta haciendo poesía soy narradora y humana. Estoy acostumbrada a mi poca calidad poética, pero nunca puedo acostumbrarme a lo que se cuece dentro de mí. Quizá de ahí mi insistencia por escribir cosas como estas.
Pequeña, infantil, caprichosa, egoísta, pasional, iracunda, posesiva, errática, hipersensible, frívola, cruel, hipócrita, ingenua, manipulable, cizañera, extorsionadora, chantajista, pudorosa, decorosa, lujuriosa, insolente, desvergonzada, insegura, tozuda, engreída, orgullosa, egocéntrica, perezosa, catastrofista, intranquila, reflexiva, bohemia, proletaria, burguesa, abstemia, adicta, espiritual, atea, nihilista, anarquista, dadaísta, darwinista, kafkiana, vegetariana, antropófaga, extranjera, decadente, bizarra, ilegible, transparente, paranoica, romántica, lánguida, cursiva, violeta, irracional. Clarice.
He venido y creo que volveré, porque se está a gusto aquí... Con tu permiso, naturalmente.
ResponderEliminarTampoco me gusta Yoko Ono.
Se me olvidaba: tus Diálogos de Platón, me parecen buenísimos.
ResponderEliminarPermiso concedido, faltaría más, acomódese donde quiera señor Gato :)
ResponderEliminarY a mí me encanta abrir el blog actualizado hace 59 segundos y encontrarme con un comentario tuyo. Lo escribí en cinco minutos.
ResponderEliminarFíjate si tengo facilidad para el erotismo que hasta este texto tuyo parece desprender cierta candencia...
Señorita Clarice, no tema usted que le prometo personalmente que le van a gustar los relatos mitológicos. Alguno le dedicaré a su persona, por cierto. Y si quiere un adelanto... ¿qué podría haber hecho Hades para convencer a Perséfone de que tomara tres granis de granada atándola así para siempre a los infiernos? ¿Y si Dafne no se hubiese negado a los deseos de Apolo? ¿Podría Ártemis resistirse de nuevo a los encantos de Acteón?
ResponderEliminarEn la Alcoba, llena de cojines, la espero.