Éramos personas de una intrascendencia dickensiana, tan ridículamente pobres que ni poseíamos un mísero sueño proletario con olor a imprenta del siglo pasado. Ni tan siquiera podíamos permitirnos una vida plena, sino que íbamos picoteando furtivamente de los bordes de la felicidad, como si hubiera sido el banquete de otros, y se presentase en una tapa ya fría, expuesta a un golpe de calor vespertino o a un par de moscas. Pero no nos importaba. Mamá nos había enseñado a comer de todo. Y aunque masticáramos bien y relamiéramos el plato, siempre nos quedaba, como cuando picas y no comes hasta la plenitud, ese vacío que hacía cosquillas en el alma. Ese hueco es lo que a veces más te llena, es el verdadero alimento, lo que te dice que eres un ser humano.
Porque, ¿quién quiere felicidad teniendo vida? ¿Quién quiere una meta teniendo una razón de ser?
Raison d'être.
Pequeña, infantil, caprichosa, egoísta, pasional, iracunda, posesiva, errática, hipersensible, frívola, cruel, hipócrita, ingenua, manipulable, cizañera, extorsionadora, chantajista, pudorosa, decorosa, lujuriosa, insolente, desvergonzada, insegura, tozuda, engreída, orgullosa, egocéntrica, perezosa, catastrofista, intranquila, reflexiva, bohemia, proletaria, burguesa, abstemia, adicta, espiritual, atea, nihilista, anarquista, dadaísta, darwinista, kafkiana, vegetariana, antropófaga, extranjera, decadente, bizarra, ilegible, transparente, paranoica, romántica, lánguida, cursiva, violeta, irracional. Clarice.
La razón de ser es un principio una meta. ¿No crees?
ResponderEliminarEn el resto estoy de acuerdo, lo que nos hace vivos es lo incompleto de nuestras vidas. Yo prefiero esa intrascendencia dickensiana a la plétora epicúrea, prefiero caer con honra en la cuesta de la vida a trepar eternamente sin llegar nunca a la cima. Prefiero encontrarme una estrella en el fango a tener cuatro diamantes vacíos.
Excelentes reflexiones, como siempre :)
un beso.