Pequeña, infantil, caprichosa, egoísta, pasional, iracunda, posesiva, errática, hipersensible, frívola, cruel, hipócrita, ingenua, manipulable, cizañera, extorsionadora, chantajista, pudorosa, decorosa, lujuriosa, insolente, desvergonzada, insegura, tozuda, engreída, orgullosa, egocéntrica, perezosa, catastrofista, intranquila, reflexiva, bohemia, proletaria, burguesa, abstemia, adicta, espiritual, atea, nihilista, anarquista, dadaísta, darwinista, kafkiana, vegetariana, antropófaga, extranjera, decadente, bizarra, ilegible, transparente, paranoica, romántica, lánguida, cursiva, violeta, irracional. Clarice.
jueves, 21 de octubre de 2010
Luxuria.
Si supieras cuántas veces te he hecho el amor con los ojos, cómo se desprendían mis retinas arrancándote la ropa, deshaciéndote en suspiros, empapándote con tus propios fluidos, mientras tú mantenías la conversación con perseverante estoicismo; si supieras, de cuántas maneras, en cuántos escenarios inverosímiles, durante cuánto tiempo -100 veces en un segundo, y otras, una sóla vez, durante toda una noche-; si entendieras cómo pasivamente me he acercado a ti, cómo mis labios han recorrido tu cuerpo con mi léxico -de la A de Ares a la V de Venus- hablando hasta que los dientes se me salían de la boca y buscaban tu carne; si de verdad pudieras verte mientras te invento desde mi sangre y mis costillas, y con qué manera deshonrosa sustento tu recuerdo cada instante; si lo supieras, tú, no serías tan virgen, y yo, no dormiría tan sola.
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7 pecados en una sola capital
viernes, 8 de octubre de 2010
Lo peor de los corazones rotos es que te sientes como Prometeo, ese titán bondadoso que se permitió la estupidez de creer en el ser humano. Cuando piensas que la herida se está curando, viene otro ave rapaz a picotear tus entrañas, a devorar todo lo que te sostiene, y tú te quedas ahí, atrapado por tu propia obstinación de amar a la humanidad, preguntándote cuál será el siguiente golpe, y cuál el último, el que te derrote definitivamente. Pero antes de que llegue ese golpe tu herida cicatriza, tus tripas vuelven en sí como si nunca hubiesen sido despedazadas. Y piensas que las cosas irán mejor. Pero no es que las aves se hayan vuelto mansas, Prometeo, es que tus entrañas se han endurecido.
Carpe diem.
Me he dado cuenta de que me queda muy poco tiempo y debo decidir de qué bando estoy, de los que sueñan su vida o de los que la viven.
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